
Hace unos días, vistando la página del periódico As (prensa deportiva, a veces viene bien), leímos, en la noticia relacionada con la operación de Gonzalo Higuaín (que se recupere pronto), que en el hospital, el Northwestern Memorial Hospital, donde se le iba a operar, el personal había grabado un vídeo colgado en Youtube para promover la adherencia a la práctica del lavado de manos. En ese vídeo, el personal del hospital participa en un divertido baile, cantan, y se divierten. Bien, interesante, aunque el lavado de manos de muchos de los participantes no es muy apropiado.
Pensando recordé que en otro sitio web había visto algo parecido: un vídeo preparado por profesionales sanitarios para la promoción de esta práctica segura, donde se bailaba y se cantaba. Busqué en mis notas y en mis favoritos, y lo encontré. Se trata de un vídeo elaborado por enfermeras del Milton Keynes Hospital de Reino Unido, en el que con soltura bailan un rap para explicar la necesidad de realizar un correcto lavado de manos para evitar infecciones. Es distinto del realizado por el hospital americano, menos participantes, diferente calidad en la grabación y en la edición, pero precisamente por eso, por su claro carácter amateur, es por lo que resulta interesante. Aunque ambos lo son. ¿Por qué?
Dejando a un lado las cualidades para el baile de quienes aparecen en los dos vídeos (muy superiores a las de los profesores universitarios, especialmente en las noches de cierre de congresos….), me han llamado la atención varias cosas:
1.- Que aún haya que insistir en la NECESIDAD del lavado de manos para evitar infecciones a los pacientes (lo mismo que me sorprende escuchar a algunos médicos que eso son cosas de la OMS para el Tercer Mundo. Claro, que en el Primer Mundo ya no hay gérmenes…), con lo que supone de prolongación del ingreso, de sufrimiento, pérdida de energías, coste para sus familiares, incertidumbre, y de coste económico.
2.- La importancia de que exista alguien, o un reducido grupo de trabajadores, con suficiente entusiasmo para querer dedicarle tiempo y energía a enganchar a los demás en este tipo de iniciativas, y de que los demás les sigan (liderazgo, son los demás los que lo reconocen). Si además se trata de trabajadores con un compromiso también entusiasta por mejorar, por aprender y por impulsar cambios, estaremos en presencia de un importante factor para el cambio cultural, imprescindible para ganar en seguridad y en calidad.
3.- El poder del vídeo como herramienta para enseñar y aprender, y por ello el potencial de servicios web como Youtube para difundir estos materiales didácticos.
No sé si en alguno de los hospitales españoles ha habido una iniciativa como ésta, aunque si se convierte en una moda, seguro que en breve lo veremos. Eso espero.